Lo común
Hoy viajé en subte nuevamente. Lo hago con frecuencia. Es un medio de transporte rápido y eficaz...cuando viene al caso. Porque si no hay paro de operadores, hay problemas de retraso y eso exaspera. Cuando me toca esperar mucho tiempo, la resignación es forzosa, aunque me suelo inquietar bastante y hasta contengo un grito de desesperación por los segundos que corren y corren sin cesar mientras yo me pongo verlos esperando que se detengan un poco y tomen algún descanso...Yo no soy alguien que pierda el tiempo, aunque según mi caracter puedo mantener la atención en algo totalmente superficial sólo porque me atrae. Recuerdo una muy buena propaganda con eso de "perder el tiempo". Uno le pregunta a otro di vio un cuarto de hora que acababa de perder. No es original? Lo es. Los argentinos son muy originales en todo lo que hacen. Son orgullosos, presumen mucho de sus logros, pero no hay reproche posible cuando se tienen las pruebas del esfuerzo. Si bien es cierto que nada se consigue sin esfuerzo, a los argentinos nos suele suceder todo por casualidad. Pareciera que movemos la rueda de la foruna a nuestro antojo. Pero me desvío del tema y le estaba diciendo que suelo distraerme con aquello que logra capturar mi atención inevitablemente. No hablo sólo de las chicas. Puede ser un afiche publicitario, una revista (cuando paso frente al puesto de diarios del subterráneo), determinada ropa de una persona...en fin. Lo común. Uno mira todo con algo de sorpresa cuando es joven como yo. Creo que en veinte años más correré más despacio pero con más urgencia, es decir que sólo pondré atención en aquello que es primordial de la profesión que tenga en ese periodo maduro de mi vida. No es que me ponga a pensar seriamente en lo que será la vejez, pero a veces considero algo así como un deber personal proyectar todo aquello que dese hoy puede servir en el futuro. No significa que por ser previsible llegue a la madurez con toda la seguridad posible, pero al menos tendré menos inconvenientes en la organización de lo que me reste de vida. Decir esto es ya contradictorio, pues soy lo menos organizado que se pueda pensar, pero la cuestión es que para las cosas menos importantes tengo menos responsabilidad que con aquellas que conciernen especificamente a mis gustos e intereses. Esto es lo común, pensarán. Pero ocurre que detesto lo común. No me gusta lo que se repite. Manifiesto una gran antipatía por aquello que permanece largo tiempo y no se modifica ni siquiera en un simple detalle. Soy muy detallista, cabe decir. No sé si es por mi signo, o tal vez un resgo personal heredado por mi madre, que es muy puntillosa en sus cosas, pero la cuestión es que veo todo con ojos de aguja: ningún hilo pasa por al lado; todos encajan pefectamente. Es cierto que no puedo estar en todo, pero al menos soy responsable de mis asuntos preferenciales. De otro modo, dificilmente me las arreglaría en los momentos críticos. Lo común puede llamar mi atención? Por supuesto. lo hace todo el tiempo. Sólo que disfruto de ellos sin demasiada complacencia, vale decir no con la misma pasión que pongo en otras cosas. Por ejemplo: no podría comparar el exelente diseño de tapa de la revista D-Mode con el contenido cáustico y original del diario Barcelona. D-Mode podrá tener a los mejores diseñadores gráficos en su staff, pero Barcelona, si bien parece un "diario de ayer" desde la portada misma, ofrece una lectura entretenida en cualquier circunstancia porque es una publicación seria en su gracia. Me explico? Cuando digo que Barcelona es una publicación "seria en su gracia" doy a entender que aquello que hacen demuestra con la primera lectura la importancia que le dan los redactores a su trabajo (el de bufones sin rey), y la total indiferencia por lo que se piense respecto de aquello, puesto que a muy pocos les gusta reirse de la propia desgracia. Ellos lo hacen. Después de todo, viven en un país donde lo dificil se realiza con esmero y lo imprevisible se hace ley según las reglas del juego. Su crítica de la sociedad es feroz. Y nadie mejor que ellos para mostrar sin tapujos lo que está a la vista y se ignora sólo prestar atención a revistas como D-mode que actualizan sin cesar la mediocridad imperante. Luego les paso el link de Barcelona. Estoy seguro de que les va a gustar.
Ahora me retiro. Hubiese querido exponer más consideraciones acerca de este viaje en subte, pero es lo mismo de siempre...Viajar en subte es una cosa tan rutinaria como la de cambiarse de ropa en el día. A menos que se use la misma ropa...y uno tenga cara de feliz todo el tiempo, aunque el subte tenga una demora de diez minutos.
